2013/02/15

Límites (2)


Algunos meses después del primer artículo que escribí sobre el tema de los límites de nuestras ciudades, en el que me preguntaba retóricamente "Y ahora ¿qué?" quiero volver sobre el tema.

La total paralización en que ha quedado la construcción y la evolución urbana en España en los últimos años, nos han dejado paisajes desoladores y espacios incompletos, lugares no-urbanos y no- rústicos, con calles que terminan en una absurda línea trasladada directamente de un plano y con edificios sin terminar, viviendas acabadas sin habitar, plazas construidas sin ocupar y espacios habitados sin construir.

 
Siempre me ha parecido una imagen muy bella la de los edificios en construcción en estructura. Un esqueleto terminado, hormigón desnudo preparado para lo que, para bien o para mal, el resto del proyecto tenga previsto sobre él. Porque era la imagen de lo “pasajero”, la belleza que desaparecería más pronto que tarde, cubierta por otros materiales y encerrada entre acabados interiores y exteriores. Bello por perecedero, como flores cortadas, que sabes que han de desaparecer en pocos días…
 
Pero la imagen de las estructuras inacabadas de edificios en las afueras, en los límites de nuestras ciudades, de estos tiempos, me parecen terribles, esqueletos sí, pero envejeciendo sin cumplir ninguna de las funciones que tenían previstas, muertos en pie que en su mayoría acabarán cayendo (o acabaremos tirando como en Irlanda) para no verlos más, para que no nos avergüencen los "supervivientes" de nuestro "boom".

 
Pues eso, horribles, como flores de plástico que no pueden hacer más que envejecer y espantarnos más aún.

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